| |
INFORME SOBRE LA CALIDAD DEL AIRE EN GRANADA |
PARTE I. ANTECEDENTES
Introducción
La contaminación atmosférica fue definida por el Consejo de Europa como la presencia en el aire de una sustancia extraña o una variación importante en la proporción de los compuestos habitualmente presentes, capaz de provocar un efecto perjudicial o una molestia, teniendo en cuenta los conocimientos científicos del momento. Ya en la Ley española de Protección de la atmósfera de 1972 encontramos una formulación similar: presencia en el aire de materias o formas de energía que impliquen riesgo, daño o molestia grave para las personas y bienes de cualquier naturaleza.
La contaminación atmosférica fue una de las primeras manifestaciones de los impactos del ser humano en el medio ambiente. Circunscrita, en un primer momento a las industrias y sus entornos más inmediatos, cada vez ha ido asociándose más a los núcleos urbanos, hasta el punto de constituir actualmente su foco más preocupante. Paralelamente, el tráfico ha ido desplazando a la industria como fuente de contaminación principal.
Los contaminantes pueden estar presentes en la atmósfera en forma sólida, líquida, gaseosa o mezclada. Es frecuente la sinergia entre estos productos, según la cual incrementan y potencian sus efectos cuando se presentan juntos. Existen también importantes fuentes naturales de contaminación, desde los volcanes a los incendios forestales, pero su influencia es insignificante dentro de los entornos urbanos en comparación con las que producen las actividades humanas.
Aunque la contaminación atmosférica es, en buena parte, invisible (a excepción de las prolongadas situaciones de smog o neblinas), produce importantes daños en los seres humanos, el resto de seres vivos e incluso en los materiales. Se calcula que en la Unión Europea mueren prematuramente 370.000 personas cada año debido a la contaminación atmosférica, de las cuales 16.000 suceden en España, cifra superior a los accidentes de tráfico y a los accidentes laborales. Asimismo, se considera que la esperanza de vida de los ciudadanos europeos que viven en ciudades se ha reducido entre ocho meses y dos años debido a esta misma causa. De las muertes producidas, 9 de cada 10 están provocadas por la contaminación por partículas, especialmente las de tamaño más reducido (PM2,5).
Las ciudades tienen tres importantes fuentes de emisión, responsables, en último término, de la calidad del aire en su interior. Las llamadas fuentes fijas (calefacciones e industrias, con un claro componente estacional las primeras) y las fuentes móviles, constituidas por el tráfico en sus diferentes modalidades. Sin embargo, la calidad del aire urbano no sólo dependerá de lo que estas fuentes emitan, tanto en variedad de productos como en cantidad, sino de las condiciones meteorológicas y climáticas del entorno. Así, se ha observado cómo ciertos lugares donde la contaminación debería ser muy elevada han visto reducido su impacto en la medida en que vientos o precipitaciones frecuentes han ayudado a dispersarla. Por el contrario, enclaves con menores fuentes de emisión que han encontrado situaciones meteorológicas adversas, como situaciones estacionarias, elevadas temperaturas o inversiones térmicas, han visto como sus niveles se incrementaban. Veremos con más detalle estos aspectos en el apartado siguiente.
Factores que intensifican la contaminación local
Los factores que acentúan o debilitan el perfil de la contaminación local son los siguientes:
Inversiones térmicas: En condiciones normales, el gradiente térmico vertical presenta una disminución de temperatura de 0,65ºC cada 100 metros que se asciende. Pero en días muy fríos y estables, el suelo y sus capas más cercanas presentan unas temperaturas inferiores a las de las capas de aire que se sitúan sobre ellas, originando una inversión térmica que generalmente se rompe según avanza el día. La principal consecuencia ambiental es que mientras dura el fenómeno no existe renovación de aire y la contaminación atmosférica se mantiene y concentra.
Temperatura: Dado que la contaminación atmosférica es un proceso químico, y que la mayor parte de las reacciones que la constituyen aumentan su velocidad con la temperatura, su incremento acentuará la contaminación, especialmente la llamada fotoquímica, propia de los periodos estivales, y de la que el ozono es el principal representante.
Estabilidad atmosférica: determinará el movimiento de las masas de aire y con él la facilidad de los contaminantes para dispersarse. Las situaciones anticiclónicas, asociadas a estabilidad y altas presiones, dificultan la dispersión de los contaminantes, mientras que las borrascosas, asociadas a vientos, precipitaciones y bajas presiones, la facilitan. Los vientos son elementos de gran importancia en la dispersión de los contaminantes. Su dirección señalará la zona hacia la que se desplazarán y su velocidad estará en relación directa a su capacidad de dispersión.
Insolación: Está estrechamente relacionada con la contaminación fotoquímica antes comentada, pues ésta se origina únicamente en presencia de luz solar. Si existen en el aire suficientes compuestos precursores, a mayor cantidad de radiación solar recibida, mayor generación de ozono y otros oxidantes atmosféricos.
Características geográficas y topográficas: La presencia de masas vegetales, aporta humedad a la atmósfera, además de fijar dióxido de carbono y purificarla. La situación en llanuras o en entornos montañosos también es importante por cuanto que puede favorecerse o dificultarse la dispersión de contaminantes. El tipo de urbanismo es también importante en relación a los movimientos de aire que puede generar (turbulencias, efecto túnel, etc.).
Entrada de masas de aire africano. Por su proximidad, en determinados momentos pueden penetrar vientos procedentes del norte de África, que, por la aridez de los lugares donde se originan, llegan cargados de polvo y que intensifican la contaminación local.
Normativas
La Directiva europea más importante –y referente de todas las demás- es la 96/62/CE del Consejo del 27 de septiembre de 1996, titulada Sobre Evaluación y Gestión de la Calidad del Aire. De ella emanan diferentes Directivas “hijas”, como la 99/30/CE, del 22 de abril de 1999, relativa a los valores límites de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, óxidos de nitrógeno, partículas y plomo en el aire ambiente. Asimismo, la Directiva 2000/69/CE, del 16 de septiembre de 2000, relativa a los valores límites del benceno y monóxido de carbono en el aire ambiente.
Estas directivas se han transpuesto al ordenamiento jurídico español, mediante el Real Decreto 1073/2002 del 18 de octubre titulada Sobre Evaluación y Gestión de la Calidad del Aire Ambiente en relación con el dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, óxidos de nitrógeno, partículas, plomo, benceno y monóxido de carbono.
El ozono troposférico ha tenido su propia Directiva, la 96/72/CE transpuesta mediante el Real Decreto 1494/1995 del 8 de septiembre. Sin embargo, y al igual que ha ocurrido con otras Directivas, en la medida en que la exigencia de calidad se ha ido haciendo mayor, han debido revisarse para introducir valores de protección más alta. Así ocurrió con la Directiva 02/3/CE, transpuesta mediante Real Decreto 1796/2003, en los que se modifican algunos de los umbrales de protección y riesgo.
Entre los próximos proyectos, se espera para 2008 una nueva Directiva europea sobre partículas que debería ir acompañada de una reducción del 20% en la década comprendida entre 2010 y 2020.
La situación de Granada
La calidad de aire de un determinado entorno dependerá, por tanto, de dos factores: la cantidad y naturaleza de los focos de emisión que viertan contaminantes a la atmósfera y los factores topográficos y meteorológicos de la zona, que favorecerán en mayor o menor grado la dispersión de los contaminantes emitidos.
Granada no debiera ser una ciudad donde la contaminación atmosférica fuese un problema importante, pues su tamaño es mediano (alrededor de 260.000 habitantes en el núcleo urbano) y la presencia industrial es muy reducida, predominando el almacenamiento y distribución sobre la producción. Sin embargo, cuenta con un intenso tráfico sobre una estrecha red urbana, que constituye su fuente más destacada. A ello habría que añadir las emisiones invernales de las calefacciones, alimentadas, en su inmensa mayoría, con combustibles fósiles.
En cuanto a los factores exteriores, las condiciones topográficas y meteorológicas de Granada favorecen la formación frecuente de inversiones térmicas y la persistencia de la contaminación atmosférica debido a varias razones: su carácter continental y la proximidad de Sierra Nevada (que acentúan las bajas temperaturas en invierno); el encontrarse parcialmente rodeada de montañas (que impiden la dispersión de los contaminantes); las importantes amplitudes térmicas, la ausencia de fuertes vientos, la aparición de brisas de montaña y la escasez de precipitaciones durante amplios periodos, disminuyendo el lavado atmosférico.
El clima granadino posee un claro matiz mediterráneo – continental. Su ubicación geográfica la sitúa entre las regiones climáticas atlántica y mediterránea, por lo que suelen aparecer situaciones intensas de frío y humedad frente a situaciones cálidas y secas. La continentalidad que presenta la Depresión, a pesar de ser una de las menos acentuadas por su situación, es debida, en parte a su altitud –alrededor de 670 metros- y al aislamiento que le proporciona el cinturón de montañas que la rodean. Ambos factores impiden que la suavidad climática del Mediterráneo llegue de lleno a nuestra área, incluida la capital.
En cuanto a la radiación recibida, supera las 2.700 horas solares anuales, y en lo que se refiere a las temperaturas, Granada se caracteriza por grandes amplitudes térmicas, tanto diarias como anuales. En invierno la ciudad suele registrar algunas de las temperaturas mínimas peninsulares, junto a enclaves de la meseta norte; sin embargo las temperaturas estivales son elevadas, aunque suavizadas sus mínimas por las brisas procedentes de Sierra Nevada.
La Red de estaciones de medida
A lo largo de los últimos diez años, Granada ha dispuesto de una Red formada por diversas estaciones de medida. Los contaminantes registrados en la mayor parte de las mismas han sido: Partículas (PM10), Dióxido de azufre, Dióxido de nitrógeno, Monóxido de carbono y Ozono, así como Plomo y Benceno. Suelen medir, adaptándose a las Normativas, cada 30 minutos en continuo. A lo largo de los últimos 15 años se han realizado cambios, suprimiéndose algunas e incorporándose otras, tal como se verá en el análisis de los contaminantes. En total, han sido las siguientes:
Estación Constitución
Parque Fuentenueva, esquina Calle Rector Marín Ocete
Fecha de instalación: Octubre de 1994
Estación Avenida de Cádiz
Avenida de Cádiz, confluencia con Avenida de Dílar
Fecha de instalación: Agosto de 1992
Estación Granada Norte (Avenida Luís Miranda Dávalos)
Fecha de instalación: Febrero de 2000
Estación Camino de Ronda
Camino de Ronda
Fecha de instalación: Agosto de 1992, excepto el sensor de ozono (1999)
Estación de Cartuja
Campus universitario de Cartuja
Fecha de instalación: Año 2005
Estación de Paseos Universitarios
Campus Universitario de Fuentenueva
Fecha de instalación: Año 2005
Las tres operativas actualmente son la de Granada Norte, antes señalada, junto con las más recientes situadas en el Campus de Cartuja y los Paseos Universitarios. En nuestra opinión esta red es insuficiente, por cuanto quedan importantes áreas de la ciudad por cubrir y existiendo, como se verá, problemas importantes de contaminación atmosférica, la realización de un diagnóstico adecuado exige disponer de nuevas estaciones. Añádase que algunos contaminantes, como el ozono troposférico, aparecen en mayor medida a cierta distancia de las fuentes que lo originan, para tener un motivo más a favor de la ampliación que se sugiere.
Contaminantes urbanos. Características, origen y efectos
Dióxido de azufre
Ha sido uno de los compuestos que, desde 1960, más problemas de contaminación ha generado. Tiene olor picante e irritante, alto poder de corrosión y mayor densidad que el aire. Procede, fundamentalmente, de la combustión del carbón y derivados del petróleo en donde suele encontrarse como impureza. Sus fuentes se sitúan en las calefacciones y en el tráfico.
En los seres humanos puede originar problemas en las vías respiratorias. Afecta también a las plantas, amarilleando sus hojas al dificultarse la síntesis de la clorofila, e incluso a los materiales, dado su carácter corrosivo, generando el llamado mal de piedra, capaz de dañar al patrimonio histórico urbano.
Monóxido de carbono
Es el contaminante atmosférico más abundante, con numerosas fuentes generadoras y con una importante toxicidad. Es un gas incoloro, inodoro e insípido, y su densidad es muy similar a la del aire por lo que se difunde y mezcla con facilidad en la atmósfera.
Sus fuentes (excluidas las naturales) se encuentran en las combustiones incompletas, constituyendo el tráfico su origen más importante. Produce intoxicaciones al tener gran afinidad con la hemoglobina de la sangre, llegando a ser mortal en altas concentraciones y en ambientes cerrados. Exposiciones crónicas pueden generar lesiones en el sistema nervioso central.
Partículas en suspensión
Se trata de toda materia sólida o líquida que se presenta finamente dividida. Son muy heterogéneas, en función de su composición y tamaño, por ello se las clasifica en dos grandes grupos: PM10, para aquellas cuyo diámetro es inferior a 10 micras, y PM2,5, para las que su diámetro no supera las 2,5 micras. Lógicamente, cuanto más pequeñas, más tiempo permanecen en el aire y mayor poder de penetración tienen sobre los sistemas de los seres vivos. Estas partículas no se miden, registrándose únicamente las PM10 y lo que hace unos años se conocía como partículas en suspensión.
Casi todas las actividades las generan, tanto la industria como las calefacciones o el tráfico. Constituyen uno de los principales problemas de salud ambiental, en España y en el resto de los países de la Unión Europea..
Las partículas afectan a la salud humana a través del aparato respiratorio, produciendo asma, fibrosis y enfermedades pulmonares; pero también son una importante causa de enfermedades cardiovasculares, especialmente entre los grupos de población más vulnerables. Los vegetales se ven también alterados, pues las hojas quedan recubiertas y se dificulta la fotosíntesis, incidiendo también sobre el clima, por la formación de brumas y neblinas, y ennegreciendo los edificios.
Dióxido de nitrógeno (y óxidos de nitrógeno)
Se trata de una familia de productos originados por procesos que se realizan a temperaturas elevadas. Aunque los compuestos que intervengan no contengan nitrógeno, las altas temperaturas provocan la reacción entre el nitrógeno y el oxígeno del aire para formarlos. De todos ellos, el que suele permanecer con más estabilidad en la atmósfera (y por ello el que se suele registrar en las estaciones de medida) es el dióxido de nitrógeno.
Es un producto de color marrón y olor característico que interviene en lo que se conoce como smog fotoquímico, siendo un precursor de ozono troposférico. Sus efectos se observan en los daños que produce al aparato respiratorio, entre los que se incluye irritación de las mucosas y edemas pulmonares.
Ozono
El ozono es un producto sobradamente conocido por su función protectora en la alta atmósfera frente a la radiación ultravioleta solar. Menos se sabe, sin embargo, del ozono generado en nuestros niveles atmosféricos que lo convierten en un peligroso contaminante. Para su formación es imprescindible la presencia de radiación solar, por lo que los países y zonas mediterráneas son particularmente sensibles a la actividad de este producto.
El ozono es un gas incoloro, de olor penetrante y muy reactivo. A diferencia de otros contaminantes, no tiene ninguna fuente emisora directa sino que se produce a partir de compuestos precursores (óxidos de nitrógeno e hidrocarburos) bajo la radiación solar. Por eso sus mayores concentraciones se producen en aquellas horas y meses en los que la radiación es más elevada.
El ozono es el producto más representativo de la contaminación fotoquímica, es decir, la que se produce en presencia de la luz solar. Pero asociados a él hay una gran familia de productos oxidantes, como aldehídos, peroxiacetilnitrato o radicales libres, responsables de la irritación ocular que acompaña a estos procesos. El ozono es igualmente irritante, y según crece su concentración origina nauseas, fatiga y problemas pulmonares. Las altas temperaturas acentúan su presencia, y la acción combinada de ambos incrementa la morbilidad y mortalidad, como ha quedado registrado en estudios realizados en Madrid y Sevilla. Es también fitotóxico, reduciendo la fotosíntesis y acelerando el envejecimiento vegetal, y actúa sobre diferentes clases de materiales (en función de su composición química), desde fibras a plásticos, cauchos y hasta colorantes artísticos (y las obras que los contienen).
El ozono, cuyas medidas comenzaron a realizarse a lo largo de la década de los 90, es uno de los principales contaminantes atmosféricos en España, sobrepasando todos los veranos los valores establecidos en las Normativas, prácticamente en casi todas las áreas peninsulares.
Dióxido de carbono
Este producto es el principal gas emitido en los procesos de combustión. Dada la universalidad de los mismos (cocinas, calefacción, transporte en todas sus modalidades, procesos industriales), las emisiones de dióxido de carbono son abundantes, si bien su presencia no está contemplada en las Directivas de calidad del aire por no revestir un carácter tóxico para los seres humanos, salvo en concentraciones excepcionales. Sin embargo, se ha convertido en un compuesto cada vez más preocupante por su contribución al incremento del efecto invernadero, responsable del cambio climático. De ahí el interés por la introducción de nuevos combustibles en el transporte y una mayor eficiencia en vehículos, electrodomésticos e industria, en orden a reducir sus emisiones y cumplir con la asignación que el Protocolo de Kyoto establece para nuestro país.
La contaminación atmosférica en Granada. Antecedentes
Según los datos hechos públicos por la Consejería de Medio Ambiente en 2006, el aire que respiran los más de 400.000 granadinos que residen en la capital y los municipios que integran el área metropolitana fue de una calidad inadmisible prácticamente uno de cada tres días. Asimismo, Granada fue la provincia donde el transporte generó más emisiones de gases contaminantes a la atmósfera y, por tanto, la que más alejó a Andalucía de los criterios del Protocolo de Kyoto.
Un año antes, en 2005, el porcentaje de días con situación de buena calidad del aire alcanzó el 80% en la mayor parte del territorio andaluz, excepto en Sevilla, Málaga y Granada y su área metropolitana, donde los días con buena calidad se redujeron al 69%. Entre los agentes contaminantes más destacados figuran las partículas y el ozono.
Por su parte, Ecologistas en Acción publicó un informe sobre la calidad del aire en las ciudades españolas en el año 2005 en el que se situaba a Granada como uno de los enclaves urbanos más contaminados de Andalucía, tras Bailén, Los Barrios o Jerez de la Frontera. Los causantes serían el dióxido de nitrógeno, contaminante per se y como precursor de ozono, y las partículas en suspensión.
PARTE II. NUESTRO ESTUDIO
La contaminación atmosférica en Granada. Periodo 1996 – 2000
Dióxido de azufre
Este compuesto se ha medido en todas las estaciones desde sus inicios. Los resultados muestran unos valores mayores en los meses más fríos, coincidiendo así con el empleo de las calefacciones y un mayor uso del vehículo privado. Comparando los valores a lo largo de los años citados, se observa una tendencia decreciente, alcanzando los valores más bajos en el año 2000. La explicación a este hecho reside en que los combustibles son cada vez más limpios (las gasolinas contienen una menor proporción de azufre y el carbón apenas se emplea) y en la progresiva introducción del gas natural que, dentro de los combustibles fósiles, es el más aceptable ambientalmente, siendo su contenido de azufre prácticamente nulo.
La calidad del aire en cuanto a este contaminante se refiere es buena no dándose ningún día con calificación regular o mala. Los valores límite no llegan a superarse y los valores guía sólo en casos puntuales, asociados a condiciones atmosféricas desfavorables. Las estaciones cercanas a puntos donde la intensidad del tráfico es alta (como la de Avenida de Cádiz) son las que registran los valores mayores.
Monóxido de carbono
Al igual que el dióxido de azufre, el monóxido de carbono se mide en todas las estaciones y su evolución a lo largo del año presenta la misma forma, con máximos en invierno por la mayor presencia de combustiones urbanas. Igualmente, se observa una tendencia descendente a lo largo de los años del periodo.
La calidad del aire en relación con este contaminante es, en general, buena, habiéndose superado el valor máximo de concentración octohoraria en 1998 durante 7 ocasiones en la estación de Avenida de Cádiz, y 15 veces en la misma estación en el año 1999. No se observaron superaciones del valor máximo de concentración semihoraria.
Partículas
De evolución muy variable a lo largo del año, sus valores más bajos –a veces registrados en abril- suelen coincidir con las épocas de lluvias. No hay diferencias muy marcadas entre las estaciones, y en este primer periodo los niveles medios diarios se encontraban por debajo de los límites marcados por la legislación, no superándose los valores límites ni los valores guía. Pero al rebajar considerablemente estos niveles las nuevas Directivas, el perfil podrá llegar a ser muy distinto, como se confirmó en los años posteriores.
Dióxido de nitrógeno
La calidad del aire en relación a este contaminante en Granada es bastante preocupante, dadas las altas concentraciones registradas en las estaciones de medida. Los valores correspondientes al percentil 50 (50 microgramos por metro cúbico) están muy por encima de este valor en las diferentes estaciones. El segundo valor guía corresponde al percentil 98 (135 microgramos por metro cúbico) se superó siempre en la estación de la Avenida de Cádiz para los cuatro años de estudio, y en todas las estaciones para 1998. Además, los valores máximos se sitúan por encima del valor límite del percentil 98 (200 microgramos por metro cúbico).
En resumen, la calidad del aire en relación con este producto puede calificarse de regular globalmente y mala en muchas ocasiones (72 para el año 1998).
Ozono
Es uno de los contaminantes que se ha comenzado a medir más tarde, en general ya avanzada la década de los 90, citando como caso especial la estación de Camino de Ronda que empezó a registrar medidas en 1999. En su inicio sólo se midió en la estación de Avenida de la Constitución.
Los valores medios registrados en Granada a lo largo de estos años fueron:
1996…40,25 µ g/m3 (microgramos por metro cúbico)
1997…44,58 µ g/m3
1998…38,58 µ g/m3
1999…42,16 µ g/m3
2000…39,33 µ g/m3
Los valores medios promedian momentos en los que las concentraciones de ozono han sido muy bajas, bien por tratarse de horas nocturnas o de periodos invernales, con otros en medidas diurnas en verano, en los que resultan mucho más elevados. El perfil de los valores anteriores es superior al que suele registrarse en las grandes ciudades, como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla (entre 20 – 30 microgramos por metro cúbico) y es debido a la intensidad del tráfico, altas temperaturas, intensidad de la radiación solar y las características geológicas ya comentadas de Granada.
Los umbrales de protección a la vegetación y de protección a la salud que marcaba la Directiva 92/72, son superados todos los años y en todas las estaciones. En 1996 se superó en 10 ocasiones el umbral de protección de la salud y en 26 el umbral de protección a la vegetación. En 1997, fueron 18 las veces en las que superó el primero y 55 el segundo. En 1998, 14 y 25. En 1999, 19 y 61. Y en 2000, 18 y 37, respectivamente. En este mismo año se registraron 62 días con calificación regular o mala para la estación de Granada Norte. Y esta misma calificación regular – mala es la que puede atribuirse globalmente a este contaminante.
Resumen periodo 1996 – 2000
Para los contaminantes más habituales de las atmósferas urbanas, como el dióxido de azufre o el monóxido de carbono, se observa una tendencia descendente y, por tanto, una mejora en la calidad del aire. Sin embargo, la situación empeora cuando consideramos los óxidos de nitrógeno y el ozono y, en menor medida, las partículas. Por ello, podemos concluir que la calidad del aire de Granada es manifiestamente mejorable, acusando algunos días niveles de contaminación por encima de los valores contemplados en las Normativas vigentes en el periodo descrito.
Esta situación no se justifica por el tamaño de nuestra ciudad, sino por las características atmosféricas, topográficas y urbanísticas ya comentadas, que favorecen la concentración de los contaminantes, y por el intenso tráfico, principal fuente urbana de emisiones.
Como ejemplo, el número de medios de locomoción que en este periodo estaban censados en la capital evolucionó de la siguiente manera:
TIPO DE VEHÍCULO AÑO 1996 AÑO 1999
Turismos 101.565 104.397
Motocicletas 15.854 18.230
Camiones 3.234 4.301
Autobuses 440 606
La legislación más restrictiva que entraría en vigor en el próximo periodo, unida al incremento señalado del parque automovilístico y temperaturas medias más elevadas como consecuencia de la evolución del cambio climático, agudizarán y empeorarán la calidad del aire, como se expondrá en los siguientes apartados.
La contaminación atmosférica en Granada. Periodo 2000 – 2006
En este periodo no se han producido superaciones de los valores de protección y límites en lo que se refiere al dióxido de azufre, monóxido de carbono, plomo y benceno según el Real Decreto 1073/2002 (artículo 11). Sin embargo, la situación es diferente para el resto de contaminantes.
Partículas
Consideradas como PM10 o partículas en suspensión totales, no superan los valores límite, ni la media, ni el percentil 95, entre el año 2000 y el 2004. Sin embargo, debido a la entrada en vigor de una nueva Normativa, comienzan a producirse superaciones en los años siguientes. Así, en 2005 no se producen situaciones superiores a los valores establecidos en la Estación de Paseos Universitarios (aunque se superaron en 29 ocasiones el Umbral de Protección de la Salud de 24 horas) ni en la del Campus de Cartuja, si bien en esta última el porcentaje de datos válidos para el cálculo del promedio del año civil es menor del 50%, por lo que sus valores no pueden considerarse representativos (especialmente si se comparan con los del año siguiente). Por el contrario, en la estación de Avenida de Cádiz se superaron los valores establecidos: 122 veces el Umbral de Protección de la Salud en 24 horas y una vez el Umbral de Protección de la Salud en el año civil. En la Avenida de Constitución se supera el valor de Protección de la Salud correspondiente al año civil y en la estación de Granada Norte se superan en 103 ocasiones el Umbral de Protección de la Salud en 24 horas y en una ocasión el de un año.
ESTACIÓN Número de Superaciones del Valor de Protección de la Salud humana en periodo medio de 24 horas Número de Superaciones del Valor de Protección de la Salud humana en un año civil
Avda. Cádiz 122 (*) 1 (*)
Campus de Cartuja 0 0
Constitución 13 1 (*)
Granada Norte 103 (*) 1 (*)
Paseos Universitarios 29 0
(*): Se han superado los valores establecidos por las Normativas
En el año 2006, las Partículas PM10 superan nuevamente los valores de protección en dos de las tres estaciones de medida a las que han quedado reducidas las cinco que venían operando en el año anterior. El número de ocasiones superadas se muestran en la siguiente Tabla:
ESTACIÓN Número de Superaciones del Valor de Protección de la Salud humana en periodo medio de 24 horas
Campus de Cartuja 38 (*)
Granada Norte 51 (*)
Paseos Universitarios 21
(*): Se han superado los valores establecidos por las Normativas
Según el informe de la Junta de Andalucía del año 2006, la calidad del aire en cuanto a contaminación por partículas se refiere puede resumirse en el siguiente cuadro:
GRANADA Número de días con calificación
Estaciones Días válidos Buena Admisible Mala Muy mala
Cámpus de Cartuja
365
29
243
83
10
Granada-Norte
365
19
255
88
3
Paseos Universitarios 365
126
207
27
5
Por tanto, la calidad del aire en relación con la contaminación por partículas es preocupante, ya que alrededor del 25% de los días se registra como mala o muy mala.
Dióxido de nitrógeno
Año 2000: Se supera el Valor Guía en la estación de Avenida de Cádiz y Constitución para el percentil 50. Se supera también este valor para el percentil 98 en Avenida de Cádiz.
En cuanto a os valores mensuales, se superan los dos valores guías y el valor límite para la estación de Avenida de Cádiz y los dos valores guías para la estación de Constitución.
Año 2001: Vuelven a superarse los dos valores guía para las estaciones de Avenida de Cádiz y de Constitución.
Año 2002: Se superan los dos valores guías para la estación de Avenida de Cádiz y el primer valor guía (percentil 50) para la estación de Constitución.
Año 2003: Se supera nuevamente el primer valor guía en las estaciones de Avenida de Cádiz y de Constitución.
Año 2004: Se ha superado el primer valor guía en todas las estaciones: Avenida de Cádiz, Constitución y Granada Norte.
Año 2005: Se superan los valores guía en la Estación de Avenida de Cádiz y Constitución, en esta última los correspondientes al percentil 98 y 50, y sólo el percentil 50 en la primera.
Año 2006: No se supera el valor límite ni el valor guía en ninguna de las tres estaciones.
Ozono troposférico
Año 2000: En la estación de Granada Norte, se supera el Umbral de Protección de la Salud dos veces en el mes de julio, una en el mes de agosto.
Año 2001: En la estación de Granada Norte, se supera el Umbral de Protección de la Salud cuatro veces en el mes de mayo, seis en junio, cuatro en julio.
Año 2002: En la estación de Granada Norte, se supera el Umbral de Protección de la Salud seis veces en el mes de julio.
Año 2003: En la estación de Granada Norte, se supera el Umbral de Protección de la Salud una vez en el mes de abril, dos veces en el mes de junio, tres veces en el mes de julio, diez veces en el mes de agosto. Una vez en el mes de agosto en la estación de Constitución.
Año 2004: En la estación de Granada Norte, se supera el Umbral de Protección de la Salud una vez en el mes de mayo, diez veces en el mes de junio, diecisiete veces en el mes de julio, cinco veces en el mes de agosto.
Año 2005: En la estación de Granada Norte, se supera el Umbral de Protección de la Salud dos veces en el mes de abril, siete veces en el mes de mayo, diez veces en el mes de junio, once veces en el mes de julio, seis veces en el mes de agosto. En la estación de Paseos Universitario, se supera el Umbral de Protección de la Salud dos veces en el mes de abril, ocho veces en el mes de mayo, once veces en el mes de junio, nueve veces en el mes de julio, seis veces en el mes de agosto.
Conclusiones y recomendaciones
Como ha podido apreciarse, la situación atmosférica en Granada ha mejorado notablemente en cuanto a dióxido de azufre, monóxido de carbono y plomo, pero ha empeorado –o se ha mantenido en niveles de calidad regulares malos- en relación con las partículas, dióxido de nitrógeno y ozono. Puesto que no es posible actuar sobre los factores geológicos y meteorológicos que influyen en estos perfiles, la vía de intervención más importante se sitúa en mejorar el tráfico, promoviendo el trasporte público, que además vaya alimentado con combustibles de bajo impacto ambiental (como se realiza ya en varias ciudades españolas) como el gas natural, biocombustibles, hidrógeno o motores eléctricos. Igualmente, deben continuar las restricciones al tráfico en el centro urbano, la construcción de aparcamientos disuasorios en la periferia y la promoción de medios de transporte menos contaminantes como la bicicleta.
Al igual que en otras capitales españolas, desde Barcelona a Córdoba, deben construirse carriles bici a lo largo de la ciudad, que estén suficientemente protegidos y equipados, con sistemas de alquiler y abono, aparcamientos y establecimientos de reparaciones. Para ciudades de nuestro tamaño, la bicicleta puede resultar un eficiente método de desplazamiento, además de saludable y sostenible.
Igualmente, todas las calderas de calefacción deberían ser definitivamente reconvertidas hacia gas natural, considerado dentro de los combustibles fósiles como el de menor impacto ambiental. Mas, sin olvidar, según los Programas europeos y nacionales de Fomento de las Energías Renovables junto al nuevo Código Técnico de la Edificación, la implantación de energía solar en edificios de nueva construcción, así como facilitar ayudas y subvenciones, en coordinación con el Instituto de Diversificación y Ahorro de la Energía, para su aplicación en los edificios actuales.
En cuanto a impactos sanitarios, faltan estudios epidemiológicos que pongan de manifiesto el coste que para la salud está originando la contaminación atmosférica en Granada. Existe una extensa bibliografía que prueba la estrecha relación entre contaminación por partículas y ozono (especialmente) con el agravamiento de enfermedades crónicas, mayor número de ingresos hospitalarios y mayor mortalidad, por lo que a la vista de los datos aquí mostrados, se debe estar produciendo una reducción en la calidad de vida de los grupos de población más vulnerable (niños, ancianos, personas con enfermedades crónicas o laboralmente expuestas) que debe ser investigada. Las consecuencias, además de las comentadas, estarán vinculadas a una elevación de los casos de asma y alergias, además del agravamiento de las enfermedades cardiovasculares o respiratorias.
Finalmente, la información es un instrumento necesario para que la población conozca las diferentes situaciones ambientales y se proteja, siempre que sea posible; por ejemplo, evitar los momentos de mayor insolación en verano para reducir la exposición al ozono. Hay que considerar que según la evolución prevista del cambio climático, con temperaturas mas elevadas y periodos de sequía más prolongados, la situación puede agravarse en los próximos años, por lo que no debe posponerse la urgente toma de medidas que mejoren definitivamente la calidad del aire de nuestra ciudad y la salud de sus habitantes.
Informe realizado por: Dr. Federico Velázquez de Castro González miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Educación Ambiental y Presidente de la delegación en Andalucía.
|