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La presión urbanística del centro liquida a los clásicos burdeles |
Lo que antes eran calles oscuras y poco transitadas ahora están llenas de edificios de apartamentos, inmuebles profusamente rehabilitados y hotelitos urbanos de fuerte atractivo turístico. Muchos de ellos se alzan sobre los antiguos burdeles que poblaban el bajo Albaicín y el barrio de San Matías.
La presión urbanística y la pujanza económica les ha llevado camino de la extinción. Antes había una veintena repartidos por estas céntricas zonas de la ciudad y ya solo queda uno, en san Juan de los Reyes. El otro, que persistía en la calle Jazmín del barrio de San Matías, cerró ayer.
A las prostitutas les suceden los restauradores, electricistas, carpinteros y albañiles para, finalmente, recibir a jóvenes urbanos, estudiantes con posibles y muchos turistas. Una de ellas afirmaba ayer que "la mayoría de las putas que había se hicieron mayores y todas se han ido jubilando. Ya solo quedamos nosotras, y poco más duraremos ya".
Fuente: Ideal
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